22 mar. 2016

El oráculo de Delfos



Se llamaba oráculo tanto al santuario adonde se acudía a consultar, como a la respuesta que era dada por la divinidad a través de la sacerdotisa que actuaba de médium y de los sacerdotes que interpretaban la respuesta divina. El mas famoso y venerado fue el de Delfos.


El lugar. El santuario estaba situado en Delfos, en la ladera del Parnaso, monte consagrado a las Musas, sobre una gruta que emitía emanaciones de gases y que desde el II milenio a.C se había dedicado a la adivinación, primero bajo la tutela de la diosa Gea y después bajo la de Apolo. Estaba rodeado de numerosos templos y edificios donde se guardaban los tesoros; también había un teatro en el que se celebraban las fiestas délficas y un estadio para competiciones atléticas. En Delfos vivían unos 1000 habitantes, que se encargaban de atender las necesidades de los peregrinos proporcionándoles alojamiento, ofrendas, objetos sagrados, etc.

Historia mitológica. El santuario estuvo dedicado primitivamente a la diosa Gea y era guardado por un monstruo llamado Pitón. Cuando Apolo era joven, mató a la serpiente Pitón, que había perseguido cruelmente a su madre, se apropió de Delfos para consagrarlo a su culto y puso al frente del santuario a una sacerdotisa llamada Pitonisa en recuerdo de la serpiente que había matado.

La pitonisa. Transmitía los mensajes del dios sentada en un trípode forrado con la piel de Pitón, colocada tras una cortina, apoyada en el onfalos, respirando las emanaciones que surgían de las entrañas de la tierra y después de entrar en trance. El laurel, planta consagrada al dios Apolo, era muy importante en el rito, pues la pitonisa lo mascaba, se fumigaba con hojas quemadas y mantenía en su mano una rama. Según las épocas, había varias pitonisas para poder atender las consultas y eran elegidas entre las familias pobres, pero piadosas.


Ritos de purificación. Tanto la pitonisa como los sacerdotes y consultantes se purificaban lavándose en el agua de la fuente Castalia, bebiendo de la fuente Casotis y ayunando.

Los consultantes. Al oráculo acudían magistrados, reyes, funcionarios públicos, delegados de las comunidades  y también particulares, ricos y pobres, griegos y extranjeros. Muchos héroes mitológicos y personajes famosos utilizaron sus servicios. El oráculo de Delfos tenía un gran prestigio y, a lo largo de sus mas de mil años de existencia, dio innumerables respuestas.

Ritos de los consultantes. Solamente se realizaban consultas una vez al mes, el día 7, aniversario del nacimiento de Apolo. Una vez purificados, los consultantes eran recibidos por los sacerdotes y se dirigían al templo por la Vía Sacra. A la entrada pagaban una cantidad en metálico y ofrecían el sacrificio de una cabra u oveja. Si el sacrificio era aceptado, entraban en el templo y planteaban lap pregunta; si el sacrificio no era aceptado, tenían que esperar hasta el mes siguiente.


Las consultas. Se hacían preguntas de todo tipo, desde las puramente personales sobre la salud, el dinero, la fidelidad amorosa..., hasta las cuestiones mas complicadas de política, como declaraciones de guerra, fundación de colonias, expediciones, etc. Era frecuente acudir en momentos de grandes desgracias y epidemias para saber en qué se había ofendido a los dioses y cuál era el medio de reparar la ofensa. Según el poder económico de cada consultante, hacia ofrendas y entregaba regalos en agradecimiento, con lo que las riquezas del santuario eran enormes.

Las respuestas (oráculos). Las daba la pitonisa, que hablaba por boca de Apolo de una manera incoherente, y después eran interpretadas por los sacerdotes, que las escribían en verso y se las entregaban al consultante. Las respuestas eran moderadas y ambiguas, enigmáticas y abiertas a varias interpretaciones, necesitaban también de la interpretación del consultante.


*Oráculos famosos*
-A Creso, rey de Lidia, que preguntaba si debía atacar Persia, la pitia contesto: "Creso, tras cruzar el Halis, destruirá un gran imperio". 
Cresio lo cruzo, ataco a los persas y destruyo un gran imperio, el suyo.

-A Pirro, rey de Epiro, en su lucha contra los romanos, la pitia le dijo: "Aio te, Aecida, romanos vincere posse". Traducido puede significar: "Te digo, descendiente de Eaco, que tú puedes vencer a los romanos"/Digo, descendiente de Eaco, que los romanos pueden vencerte"

-A Filipo de Macedonia la pitia le aconsejo: "Lucha con lanzas de plata y conquistaras todo", consejo que siguió, utilizando el soborno para vencer a sus enemigos.

-A Timesias de Clazomene,
que conquisto parte de Tracia con la ayuda de tribus locales y después fue expulsado por las mismas, la pitia le profetizo: "El enjambre de abejas pronto resultara ser un enjambre de avispas para ti".




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